Regulación y supervisión

Posiblemente uno de los indicadores más claros acerca de la madurez de la industria de las microfinanzas, de su permanencia en el tiempo, y de la inclusión del ahorro de los segmentos de población de menores ingresos en el sistema productivo, con la adecuada protección, se encuentra en sus procesos regulatorios y de supervisión, es decir, en la inclusión de su oferta de servicios financieros a la microempresa en el ámbito regulado y supervisado por una autoridad monetaria competente.

Este proceso ha transcurrido por dos vías. La primera ha consistido en adaptar la normativa, cuando se ha considerado necesario, para facilitar la entrada al sistema de entidades especializadas en la intermediación o en el crédito a la microempresa. Esta adecuación ha consistido básicamente en bajar el umbral de capital necesario y ligar esta reducción a la limitación de sus operaciones, normalmente las relacionadas con la captación de recursos del público. Surgen así las figuras englobadas bajo el epígrafe genérico de Instituciones Financieras No Bancarias, que tienen su nombre propio según los países.

La otra vía ha consistido en la ampliación de la capacidad de supervisión de las instituciones, bancos centrales o superintendencias, que tienen la responsabilidad sobre el sistema bancario, para asumir la actividad de intermediación con la microempresa. Esta mejora se detecta en algunos países de América Latina, pero la situación difiere en África y Asia, donde se ha mejorado la capacidad técnica de los organismos supervisores, pero no así los medios con los que cuentan, por lo que el aumento del número de entidades bajo su responsabilidad no se está acompañando por la correspondiente dotación de los recursos necesarios para ejercer su labor supervisora de forma efectiva.

El sector cooperativo financiero se encuentra también en un proceso de inclusión de entidades en un ámbito de regulación específica y de supervisión capacitada en cuanto a su actividad financiera y a los medios disponibles para realizarla con efectividad, especialmente en América Latina. En las otras regiones consideradas en el Panorama la situación se caracteriza más por el mantenimiento del status quo, como es el caso de Asia y de Europa del Este, o por la realización de avances puntuales en los países donde las cooperativas son importantes, como es el caso de África.