Tendencias

En lo que respecta a las entidades

  • Continuará el aumento de las entidades financieras reguladas y supervisadas en la intermediación con este segmento, utilizando las diferentes vías mencionadas, y con tendencia a convertirse en instituciones con la más amplia gama de productos y servicios posibles.
  • Las cooperativas seguirán con sus procesos de fortalecimiento y de sometimiento a una supervisión con capacidad técnica y de medios suficientes para garantizar su efectividad en los países en los que parece haber nacido la consciencia sobre la necesidad de tal proceso. Sin embargo, no parece que se vaya a extender dicha consciencia a todas las regiones, de modo que en muchos países seguirán sin contar con una regulación prudencial específica y sin estar supervisadas por un organismo competente. No parece previsible que aumente el número total de entidades cooperativas, que en todo caso podría reducirse, pero sí que en su conjunto un porcentaje cada vez mayor se sitúe bajo la supervisión mencionada.
  • Los bancos públicos de primer piso seguirán siendo una minoría, aunque en función de las características de los gobiernos es posible que aumenten su presencia en algunos países, lo que produciría una distorsión en el desarrollo de la industria.
  • La transnacionalización de entidades continuaría, especialmente en las regiones que, como Asia, las instituciones tengan una dimensión que facilite este proceso.
  • Las ONG continuarán con su proceso de transformación a entidad financiera regulada y supervisada en los mercados maduros; y permanecerán como tal figura jurídica en los países con una industria por desarrollar, o en zonas donde no se haya alcanzado un suficiente nivel de oferta de servicios financieros, como es el ámbito rural en la mayoría de los países. Este proceso se mantendrá hasta la aparición de las entidades financieras reguladas y supervisadas. El interrogante en este tipo de instituciones se ubica en su futuro en algunos países asiáticos que están captando ahorro y que tienen una gran dimensión y volumen de actividad, tanto en crédito como en ahorro. Esta situación supone un elevado riesgo para los pequeños ahorradores aunque hasta ahora no se hayan identificado problemas muy graves, pero no parece que exista una voluntad política de incluirlas en el ámbito regulado y adecuadamente supervisado, por lo que este futuro es difícil de visualizar.
  • La distribución continuará desarrollándose, apoyada en la tecnología y en las líneas mencionadas, facilitando el acceso eficiente y rentable a segmentos de clientes inabordables en términos de coste si se sigue el sistema habitual de agencias bancarias propias.

Se podría pensar, de acuerdo con lo expuesto anteriormente, que en general irá desapareciendo la actual concepción, bastante aceptada todavía, de las microfinanzas como un mundo aparte del sistema financiero de un país, pasando a considerarse la intermediación con la microempresa como un segmento más de negocio de las entidades financieras que requiere su tratamiento específico, lo mismo que otros segmentos de clientes.

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